Conciliar tiene 3 patas: familia, trabajo y tú

Hablemos de CONCILIACIÓN ahora que finaliza la época favorita de esta palabra: el VERANO. ¿Qué tal lo has gestionado?

Un día estás contando los días que faltan para julio y, al siguiente, no ves el momento de que termine el verano.

La mamá de las manzanas

Me confieso una privilegiada en esta guerra:

  • Las manzanas tienen a sus abuelos relativamente cerca, dispuestos a cuidar de ellos siempre que sea necesario.
  • Y tengo una reducción de jornada que me permite estar con ellos toda la tarde, sin necesidad de tenerlos rondando de actividad en actividad.

Conciliar gracias a los abuelos y a la reducción de jornada ¿es una conciliación subrogada?)

La mamá de las manzanas

La clave: enfados de verano.

Vida LABORAL y vida FAMILIAR CONCILIADA ✅ Entonces ¿Por qué será que no me siento satisfecha?….

Sobre todo, en verano, aparece un acompañante especial: EL ENFADO.

¿Será posible que, “con todo resuelto“, sea el verano el momento en el que peor me siento?

Sí. En verano estoy muy cabreada.
¿Por qué será que quiero que se acabe?

La mamá de las manzanas

Este verano he descubierto la tercera pata de la conciliación. Esa que pasa desapercibida por la rutina del resto del año y que en verano aparece revolviendo un intenso malestar:

¿Cómo conciliar con mi vida PERSONAL?

Los 3 pilares de la conciliación

Tiempo para trabajar, tiempo para la familia…
¿y el tiempo para mí?

La mamá de las manzanas

Vuelvo de trabajar cada día, con ganas de encontrarme con ellos y, cada día, me enfado.

Me enfado porque quiero hacer cosas (incluyendo no hacer nada), y no puedo avanzar. Siento que no llego, o que no estoy donde quiero, y donde estoy no hago lo que quiero hacer.

Ellos llevan un ritmo y yo otro. En mi cabeza siempre hay cosas que hacer y los planes no encajan.

Se elimina la rutina y se genera el descontrol.

La mamá de las manzanas

¿Y por qué es más habitual en esta época? Diría que me siento mal porque ellos están en un momento feliz, sus vacaciones, y yo no sé estar a la altura.

Ellos ociosamente activos, y yo liada o desganada. Quiero disfrutar de mi verano, de mi parte de ocio pero, al mismo tiempo, no quiero dejar de estar con ellos para eso.

Sentimiento de insatisfación y culpabilidad.

Si fuera legalmente posible, este verano mis hijos me hubieran pedido el divorcio.

La mamá de las manzanas

Como el perro del hortelano, que ni come ni deja comer, no consigo disfrutar de la felicidad de las tardes de verano como ellos y yo nos merecemos.

Parece absurdo que, a estas alturas, aún no haya aprendido que crecer conlleva más responsabilidades y menos vacaciones …

Esto tiene que cambiar…

Creo que voy a tener que ponerme las pilas en este aspecto. Ser una mamá cabreada no me gusta y solo consigo rechazo y malas caras que me enfadan más y más… ¡Vuelta a empezar!

Ahora que empieza el nuevo curso tengo un objetivo: No quiero ser una eterna mamá enfadada, así que te pido ayuda ¿sabes conciliar con tu vida PERSONAL?

Cuéntame cómo lo haces o invítame a cenar.

🍃 Esther, la mamá de las manzanas.

2 comentarios sobre “Conciliar tiene 3 patas: familia, trabajo y tú

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