Los fantasmas son feos, las depres… pasajeras

Un nuevo mes hemos publicado nuestra colaboración para Mamá Nido. Siguiendo con mi experiencia personal, esta vez ha tocado un tema menos amable, pero he querido hacer un aviso a todas las nuevas mamás, para que estén preparadas para la parte menos positiva de la llegada de un nuevo bebé: la depresión post parto.

Acabas de vivir una de las experiencias más bonitas de tu vida. Te acabas de convertir en madre y te sientes plena, llena de vida, de alegría, de amor…

Es un momento de tu vida maravilloso del que suele decirse que es

“La única cita a ciegas en la que conocerás al amor de tu vida”

Bonito ¿verdad? Sin duda.

Lo mejor de todo es que, en contra de lo que te han dicho, tú no tienes depresión post parto. ¡Es imposible que me pase! ¡Si me siento radiante!

Lamentablemente, un día cualquiera, el cielo se vuelve un poco gris. Igual no es la primera semana. Pueden pasar días, incluso varias semanas pero, siento avisaros: este momento siempre llega.

Depresiones y Fantasmas en Emma es una manzana
Imagen del curso Photo & Arte de La Bicicleta Vermella (Enero 2013)

Tú bebé sigue siendo lo más maravilloso del mundo pero, esas nubes que empiezan a aparecer a tu alrededor, convierten la felicidad en nerviosismo, quizá en algo de estrés. Seguramente será algo leve, pasajero. Por desgracia, también hay casos que llegan a ser bastante graves (aunque esto es algo muy ocasional. Os recomiendo esta “confesión” de MariCarmen Cervelli para MalasMadres).

Lo más frecuente son casos de apatía, desconcierto, inseguridad. El cansancio de estos primeros días de acomodamiento a la nueva situación, acompañado del desajuste hormonal que sufrimos, te hacen ver el mundo un poco más feo.

Tú te ves horrible, ¿cómo me he podido quedar así si ya he dado a luz?. Dudas sobre todas y cada una de las decisiones que tomas en torno al cuidado de tu bebé. Te aterra lo que pueda pensar la gente de alrededor. De hecho, cada uno de los comentarios que te hacen te sientan mal…

Sin duda, a tu alrededor hay mucha gente tratando de ayudarte, de hacerte todo más bonito. Sin embargo, las nubes son espesas y no nos dejan verlo.

Puesto que es algo inevitable, mi recomendación es que estéis preparadas. Es más, que tengáis preparados a los que tenéis alrededor. Hablad. Puede que en ese momento no queramos verlo, pero también los papás están sufriendo grandes cambios en sus vidas y nosotras no somos su apoyo habitual. Hay gran peligro de que surjan roces por cualquier pensamiento diferente. Por cualquier tontería…

Puede que la depresión os dificulte el pedir ayuda. En ocasiones, la ayuda que nos quieren prestar no la aceptamos, o la sentimos como una molestias.

“Mamás, es así, nos volvemos un poco raritas (aunque con todo el derecho del mundo)”

Así que aquí va mi propuesta (nada profesional, sólo la experiencia), para sufrirla con dignidad:

Sal de casa. Pasea a tu bebé y enséñalo al mundo: es lo más bonito que has hecho en tu vida, es tuyo, y estás orgullosa de ello. Hazlo desde el primer día (atrás quedó la época en la que la mujer pasaba la cuarentena sin moverse de la cama). Ojo, siempre siguiendo las indicaciones del ginecólogo, matrona o pediatra.

Rodéate de la gente que quieres. De esas personas en quien confías cada día. Serán tu apoyo incondicional. De hecho, seguro que ellos también viven la llegada de tu bebé como algo propio y desean lo mejor para vosotros.

Y Cuídate. O, de otro modo, “Ponte to guapa”. Pero sin exagerar. Nada de dietas, ejercicios desmesurados,… Hablo de cuidados básicos. Es habitual que tal cual nos dan el alta, nos dejemos un poquito. Yo os pido que busquéis esa ropa que os favorece. Que os dediquéis unos minutos por las mañanas para estar guapas. Nada de estar todo el día con ese camisón de lactancia “antilujurioso” (que hay alguna cosa por ahí…) Parece una tontería, pero si nos vemos bien, nos sentimos bien.

Y, hasta aquí, mi experiencia personal y humildes recomendaciones. No soy ninguna experta del tema, sólo una mamá que ha vivido este momento por segunda vez. Con este post no trato de asustar a nadie. Sólo quiero avisaros, que estéis preparadas, y podáis salir pronto con la mejor de vuestras sonrisas.

¡Es momento de disfrutar!

;0)

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4 comentarios sobre “Los fantasmas son feos, las depres… pasajeras

  1. justo, ayer leía sobre este tema y me horrorizó, sobre todo los apartado que dice que sientes arrepentimiento incluso deseos de dañar al bebé, supongo que eso será en casos muy extremos, pero sólo de pensar que puede llegar a pasar algo así…uf!

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